domingo, 12 de febrero de 2017

(-156) o El libro infinito

Foto: María Requena.

"La vida como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos". Horacio... Cómo me he sentido de identificada contigo... Esa sensación de búsqueda (¿de búsqueda de qué?) de los inconformistas, o de los que no queremos quedarnos en la superficie pero no sabemos cómo profundizar... Ese desasosiego que sólo desaparece con tres o cuatro cosas, aunque nunca termina de diluirse... Cómo te entiendo, Oliveira. "No es búsqueda porque ya se ha encontrado. Solamente que el encuentro no cuaja", y no somos capaces de identificar el porqué.  

"Defenderé ser yo hasta que no pueda más". La primera vez que tuve Rayuela en mis manos, terminamos odiándonos. En agosto de 2014 lo veía en mi mesita de noche y, literalmente, se me revolvían las tripas. Sentía una frustración equiparable a cuando intentas explicar a alguien, que quieres profundamente, lo importante que es para ti pero no lo comprende y es como si te dieras contra un muro, ... Pun, pun, pun, pun... Incluso a veces acabas haciéndote sangre, pero lo vuelves a intentar porque te importa mucho... Pun, pun, pun,... Y entonces es mejor esperar,... Todo tiene su momento y con los libros pasa lo mismo. Rayuela en ese momento era incomprensible para mí; ahora pienso que igual que, románticamente, siempre me ha gustado creer que algunos libros (especiales) te eligen a ti, los libros también pueden rechazarte. 2014 fue un año extraño, convulso y quizás Rayuela "sabía" que no lo iba a disfrutar... Que llegaría el instante en que mi mente se abriera, que mi espíritu estuviese dispuesto y pudiera disfrutarlo tal y como esta obra de arte se merece. "Cómo explicarle que todo estaba por hacerse y que lo único decente era ir hacia atrás para tomar el buen impulso, dejarse caer para después poder quizá levantarse". Esta vez he tardado 14 días en devorar y deleitarme con sus 730 hojas. Esta tarde de domingo oscuro, arropada con una manta en mi sofá, alejada del móvil todo lo posible, y escuchando el maravilloso sonido de la lluvia, me ha servido para emocionarme como hace mucho tiempo que no lo hacía.

"Bastante loca de a ratos, (...) a veces tan triste, a veces muerta de risa. A veces mala". Leer Rayuela es adentrarse en el incomparable juego literario que Cortázar ideó para sus lectores. Es tropezarse con frases míticas de las que nos hemos enamorado a lo largo de nuestra vida. Se puede leer de tres formas distintas, pero no tengo dudas de que hay infinitas formas de hacerlo... Tantas como personas, como momentos, como vidas... Rayuela es "el libro infinito" porque al doblar su última página (al doblar la última esquina) se tiene la sensación de que no ha terminado... De que el lector puede (y debe) escribir el siguiente capítulo... En su mente, en su corazón, en su emoción...

"Quand il reviendra, le temps des cérises". Rayuela me ha transportado a París... La primera vez que la visité tenía 17 años, la última 31... Tengo que volver a París... Volveré con mi pequeña a enseñarle todo lo que una de las cunas culturales del mundo entraña... Y ahora también podré imaginarme a la Maga, a Oliveira, al Club de la Serpiente en sus calles, en sus cafés... E iremos a Montparnasse...

"Yo soy sumamente sensible a la discontinuidad vertiginosa de la existencia". Ay, Oliveira... Cómo te comprendo en el sentimiento de desarraigo que sólo entendemos los que lo padecemos. Ese estar aquí pero querer estar allí, o estar allí pero querer estar aquí. "Acabó por entender que a Oliveira le daba exactamente lo mismo estar en Buenos Aires que en Bucarest". Esa sensación de no pertenecer a ningún sitio... Pero querer pertenecer a todos... 

"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos". Pero Oliveira... Hará unos 16 años que le regalé esa frase en un marcapáginas. Tuvo que cruzar un océano, recorrer diez mil kilómetros para encontrarnos. Y no volvimos a separarnos... Y es lo que marca la diferencia. "Pero el amor; esa palabra..." Es lo que hace que la búsqueda sea más sosegada, más calmada. Es lo que hace que mi único sentimiento de pertenencia sea a mi familia, a él, a mi hija. Ellos son mi Norte, la aguja que me orienta... "Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio". Amor infinito, como tú sientes por la Maga...

"En el fondo sabía que no se puede ir más allá porque no lo hay". Amigo, amiga, deja que Rayuela te elija, no fuerces el momento, hay que encontrarlo para sacarle todo el jugo, para emocionarte, para deleitarte,... Espera, y no lo olvidarás.

Esas metáforas tranquilizadoras, esa vieja tristeza 
satisfecha de volver a ser el de siempre, de continuar,
de mantenerse a flote contra viento y marea,
contra el llamado y la caída. 


Dedicado con todo mi cariño a mi amiga María... Gracias por SER y por ESTAR.


CAPÍTULO PRESCINDIBLE


"Música, melancólico alimento para los que vivimos de amor".

"Ahora Ronald había puesto un viejo disco de Hawkins, y la Maga parecía resentida por esas explicaciones que le estropeaban la música (...)."