sábado, 5 de noviembre de 2016

El mundo mágico de Martina



Por pasión, uno madruga y trabaja hasta altas horas de la noche. (...) La pasión da vigor a la existencia y le confiere savia y sentido. No se alcanza la grandeza sin una pasión por ser y hacer algo grande; no importa si las aspiraciones son las de un atleta o las de un científico, las de un padre de familia o las de un hombre de negocios.
Tony Robbins.

O, como en este caso, las aspiraciones de un médico escritor...

¡Oye! ¡Que tengo un blog sobre literatura! ¡Oye! ¡Que ayer fui a la presentación de un cuento de un gran amigo! ¡Oyeeee! ¡Que me apetece un montón escribir sobre el libro! ¡Oye! ¡Que allá voy!

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Empezaba esta entrada con las palabras de Tony Robbins (un "gurú" americano de la autoayuda) sobre la pasión, ya que para mí, lo que mueve al autor de este cuento en todos los proyectos que emprende en su vida, es la pasión... Una PASIÓN con mayúsculas. Bien es cierto que, en mi humilde opinión, Salvador Terceño tiene un "don", una pincelada mágica que no todos tenemos, y que hace que tenga especial maestría para pintar, escribir y un montón de cosas más.

Y el resultado de esa pasión + magia + un "huevo" de esfuerzo, dan como resultado su primer libro autoeditado: "El mundo mágico de Martina" ilustrado por él mismo. Lo leí del tirón la primera noche que lo tuve en las manos... Y una segunda vez, capítulo por capítulo, a mi pequeña Emma de cuatro años quien lo disfrutó muchísimo.

Es genial pasar cada capítulo y descubrir una nueva aventura... ¡No, no pienso desvelar nada! Hay que leerlo para descubrir las andanzas de este grupito de niñas, de sus encuentros con hadas, piratas, brujas, fantasmas, magos, etc., etc. Encuentros a cada cual más divertido y entretenido.

Este cuento deja con ganas de más y para mí, además, supone una especie de promesa... De promesa de que a su autor le quedan muchos libros más que escribir y publicar. Ojalá, un día podamos encontrar sus libros de relatos para niños, para adultos, y sus ffff... fffff.... fantásticos microrrelatos, en los escaparates de las librerías. No será más que el resultado de su pasión y de su amor por las palabras.

Del autor no voy a hablar mucho por que quien conozca a Salva sabe lo especial que es. Sin embargo, si que añadiré que, para mí, una novata aprendiz de escritora, leerle es una de las mejores escuelas que puedo tener. Cuando tengo la suerte de tener ante mis ojos algo suyo, me descubro analizando las frases para intentar adivinar cómo narices lo hace... Y es que su manejo de las palabras es impecable. No pueden salirle imitadores, porque es imposible hacerlo como él lo hace.

Con esta entrada dejo constancia de mi reconocimiento y admiración por el autor de este cuento, os animo a leerlo y, ante todo, le deseo toda la suerte del mundo a un gran amigo y escritor.

¡Gracias por regalarnos tus palabras y tu magia, Salva!

Para despedir esta entrada me quedo con un trocito del  poema "Muere lentamente", que para mí refleja la pasión por  la vida, esa de la que Salva Terceño rebosa.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntado de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.

Martha Medeiros.

Gracias por haber llegado hasta aquí.
Gracias, siempre, por leerme.
Un abrazo, lector/a.