sábado, 15 de octubre de 2016

Dyer y el amor a uno mismo.



Hay solo una vida para cada uno de nosotros: la nuestra.
Eurípides.

Este año, que encauza sus últimos meses, me ha dejado, entre otras cosas, tres enseñanzas: la importancia de amarse a uno mismo, la relevancia del propio pensamiento y ser capaz de no esperar nada. Cerca de cumplir cuarenta años, muchas de las cosas que he experimentado estos meses, me han recalcado la importancia de estas tres ideas... Y Wayne Dyer me lo ha confirmado.

Conocí a Dyer (1940-2015, USA) a través de la película "El cambio" que me recomendó un buen amigo. Han pasado varios años y gracias a haberme topado con "Diez secretos para el éxito y la paz interior" he recordado ese documento y sus enseñanzas que resume en este libro. Os dejo un maravilloso fragmento...



Quisiera decir lo que pienso  y siento hoy, con la condición de que quizás mañana lo contradiga todo. 
Ralph Waldoo Emerson.

La verdad es que tengo cierta manía a los libros que son "Diez secretos", "63 sistemas", "85 maneras", etc. Les tengo cierta tirria y no sé porqué, pero este libro tenía de especial el momento en el que lo encontré (de esos en los que una anda "despistada"en la vida), el lugar (una feria de "lo sagrado") y su olor... Un intenso olor a incienso. Es una obra sencilla y con la única pretensión de proporcionar consejos para conseguir una vida en la que prime la paz interior y, ante todo, el amor. 

Dyer habla ante todo de AMOR y, sobre todo, del amor a uno mismo, principio y fin. En el día a día, a veces, nos puede parecer algo obvio. Pero no lo es tanto. A mí el amor propio  me sonaba a egoísmo... ¡Qué equivocada estaba! El amor a uno mismo es lo principal si queremos proporcionarlo a nuestro entorno, a nuestro día a día, a nuestro trabajo, a los que nos rodean. Es una parte fundamental de nuestra existencia. Cuidarnos, amarnos y hablarnos con "cariño" es esencial para tener una vida plena... Y en ocasiones nos cuesta darnos cuenta.

La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos... Cuida de no albergar ideas inconvenientes para la virtud y la naturaleza razonable. 
Marco Aurelio.

El control del pensamiento debería ser una asignatura obligatoria en los colegios. Si fuéramos plenamente conscientes de lo que nuestros pensamientos afectan a nuestra propia vida, entenderíamos su importancia. Son nuestras propias ideas las que a veces nos envenenan, nos llenan de resentimientos (siempre injustificados según Dyer) y hacen caer en la desesperación. A veces, simplemente con cambiar nuestros pensamientos, nuestra actitud, responder siempre con amor y bondad es lo que hará que todo cambie.  

Wayne nos recalca en este libro que "nuestros pensamientos son la fuente de prácticamente todo lo que configura nuestra vida". Nuestros pensamientos, suposiciones, ideas, ensoñaciones... ¿Os imagináis cómo sería nuestra vida si los usáramos de forma positiva?¿Si nos centráramos en las virtudes de las personas que queremos en lugar de en sus defectos (que todos tenemos)? ¿Y en nuestras propias virtudes? ¡Nuestras vidas serían totalmente distintas!

Dyer nos dice "prefiera ser bondadoso a tener razón" y es una frase que espero que se me grabe a fuego; responder con bondad ante la ofensa, proporcionar amor en lugar de odio... Es uno de los principios para conseguir paz interior... Esa que todos buscamos y se nos escapa como humo entre los dedos. 

Deje de esperar que aquellos que son diferentes sean como usted cree que deberían ser.
Wayne Dyer.

No esperar nada de nadie puede sonar duro, pero yo he comprobado que es un gran acto de generosidad, bondad y amor. Hacer las cosas sin esperar nada a cambio, no esperar a que las personas se comporten como uno lo haría, no tener expectativas sino recibir lo que llega como un gran regalo, es una actitud que mejora y calma el espíritu de forma radical. 

Esperar a que las personas se comporten de cierta manera y frustrarnos si no lo hacen produce malestar y desasosiego. Trabajar en el cambio, ser bondadoso, generoso y hacer las cosas sin esperar nada es el mayor acto de amor que podemos proporcionar a nuestros semejantes. Dyer lo sabe; yo, ahora, lo sé. 

A este libro y a muchos otros como él, les encuentro un defecto... No llevan de regalo un microchip... Uno para implantármelo y que no se me vuelva a olvidar la importancia de todas las cosas sobre las que Dyer me ha hecho reflexionar. Ojalá uno pudiera terminar de leer un libro así y poder llevar a cabo todas sus enseñanzas tan fácilmente como llevar a cabo una receta de cocina... Pero para mí es tan difícil como aprender japones. 

Sin embargo, creo que lo importante es tenerlo en mente y trabajar para conseguirlo. Tener cerquita este maravilloso libro que gracias a sus diez sencillos secretos (secretos a voces) nos hace visualizar un mundo mejor,  también es un buen recordatorio para saber que en nosotros, y sólo en nosotros, está la posibilidad de ser felices y hacer felices a los que amamos. 

"Nuestros miedos, se pueden eliminar mediante el amor.
El amor a uno mismo.
El amor por lo que uno hace.
El amor por los demás.
El amor por nuestro planeta.
Cuando uno experimenta el amor en su interior,
el miedo no puede sobrevivir".
Wayne Dyer.

Gracias por haber llegado hasta aquí. Gracias, siempre.
Todo mi amor, y muchos besos...





sábado, 1 de octubre de 2016

La libreta verde y escribir sobre escribir.




Escribir no es imponer una forma de expresión a una materia vivida. La literatura está al lado de lo informe, de lo inacabado... Escribir es un asunto con el devenir, siempre inacabado, siempre en curso, y que desborda cualquier materia vivible o vivida.
Gilles Deleuze

Escribir...

Esta semana mi amiga María me ha regalado esta hermosa libreta verde, sin ser ni mi cumpleaños, ni Navidad; quizás por eso seguro que recordaré siempre este maravilloso detalle. Sé que recordaré lo que estaba haciendo en el momento en que me dijo: "¡Mira lo que ha llegado para ti!" Es algo material, sí, pero lo emocionante es lo que lo rodea, la persona que te lo entrega, su intención de hacerte feliz, su pensamiento hacia ti. Es una libreta preciosa, pero lo más precioso es el cariño con el que venía envuelta. María acompañó su regalito con un: "Para que la llenes de cosas bonitas". Y hoy la he estrenado, comenzando con ideas para esta entrada. Creo que será bonita, amiga. 

Estos días atrás varias personas me han regalado libretas; mi Yoyito también me regaló una hermosa libreta azul, por ejemplo. Las libretas y los cuadernos se me agolpan desde hace un par de años, lo cual es un indicador de cómo la pasión por escribir está creciendo en mí como las magdalenas en el horno que he hecho esta tarde con mi hija, y los que me rodean lo saben.

De detalles hermosos y del amor por la escritura trata esta entrada.

Escribimos en la oscuridad, sin mapas, sin brújula, sin señales del camino. Escribir es flotar en el vacío. Rosa Montero. 

Hace tiempo que buscaba un tema para escribir una entrada en mi blog -mi blog que, en muchos sentidos, está compuesto de trozos de mi mente plasmados en letras- pero no había forma de encontrarlo. He leído muchísimo últimamente, pero ningún libro ha pasado mi propio filtro para dedicarle una entrada: deben atravesar mi alma. Y no es que no me hayan gustado... He leído "La soledad de los números primos" (Paolo Giordano) que tiene una prosa maravillosa y una historia digna de leer, aunque para mí su final no le hace justicia. He disfrutado una barbaridad con "Corre, Conejo" (John Updike); me ha encantado la historia de "Conejo" Armstrong y la forma de escribir de Updike pero no me ha inspirado una entrada... ¡Mecachis! Ahora tengo entre manos a "Ulises" que me está encantando, alucinando, fascinando... Todo se andará.

Entonces, ¿sobre qué escribir? Hoy sentía esa necesidad imperiosa... Escribir sobre cualquier cosa pero ponerme a juntar palabras y escribir, escribir, escribir. Así pues ¿porqué no escribir sobre escribir?

Estoy segura de que los amigos que lean esta entrada (¡gracias por ser tú uno de ellos!) y que dediquen parte de su tiempo a escribir comprenderán esa sensación que tengo de necesitar traducir en palabras mis pensamientos, mis ideas, mis "cosas". Y es que cuando acabo algo (un artículo, un relato, un microrrelato) ya estoy pensando en lo siguiente. Nunca antes mi mente había "maquinado" tantas cosas a la vez. Y hasta que no lo dejo salir, hasta que no encuentro el momento -las ocasiones más frecuentes ya cansada y con el reloj traspasando las horas de mañana- no llega la tranquilidad que a veces dura siquiera un instante.

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra. Odysséas Elytis.

Evidentemente, nunca seré una escritora famosa, ni tengo el don de los grandes narradores, seamos realistas, y además tampoco lo pretendo. Sin embargo, me fascina esa frase de Elytis. Todos los que escribimos, seamos conscientes o no de ello, estamos dejando un hermoso legado a nuestros hijos, a nuestros sobrinos, a los niños que vienen detrás de nosotros. Me emociona pensar que algún día, cuando sea mayor, mi hija leerá las cosas que su madre escribía y  deseo que comprenda que yo no sólo era su mamá, y la pareja de su papá, sino también una mujer con ideas propias, con emociones, sensaciones, pasiones que a veces sólo era capaz de plasmar poniendo una palabra detrás de otra. Ojalá lo que he escrito, lo que escribo y lo que escribiré le ayuden a comprender mejor su propia existencia.

Escribimos y leemos poesía porque pertenecemos a la raza humana, y la raza humana está llena de pasión. El club de los poetas muertos. Peter Weir, Tom Schulman. 

Una de las mejores películas que nos ha dejado el cine también explica a las claras los motivos que me mueven a leer y a escribir. No puedo dejar de pensar en esta escena cuando reflexiono sobre mi amor hacia la literatura en el  más amplio de los sentidos... Al igual que el profesor Keating, tengo la absoluta certeza de que las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo.




Escribe para ti mismo, recogido, asombrado. Jack Kerouac.

Kerouac nos regaló una de las frases que intento tener en mente siempre... "Escribe para ti mismo, recogido, asombrado". Quizás en esta entrada es en la que más lo estoy poniendo en práctica. Hoy escribo por la sencilla y simple razón de que necesito hacerlo, calmo mi propia ansiedad,  asombrada por ello, incluso aunque nadie lo lea. Son muchos los escritores que nos aconsejan eso mismo tomando la forma de sabios "Pepitos Grillos": escribe para ti, escribe lo que te gustaría leer, construye el libro que te gustaría tener en las manos, escribe y que no te importe lo que los demás piensen.

Escribo por el mismo motivo que leo: porque me hace feliz, al igual que los pequeños detalles de la gente que quiero, de la misma forma que me embobo con los amaneceres o disfruto haciendo magdalenas con mi hija, de la misma manera que me encanta el calor de una vela cuando trabajo o escuchar el sonido del mar con un libro en las manos.

                                                                    
¡Oh, mi yo! ¡oh, vida!
de sus preguntas que vuelven,
Del desfile interminable de los desleales,
de las ciudades llenas de necios,

De mí mismo,
que me reprocho siempre (pues,
¿quién es más necio que yo, ni más desleal?),
De los ojos que en vano ansían la luz, de los objetos
despreciables, de la lucha siempre renovada,
De lo malos resultados de todo, de las multitudes
afanosas y sórdidas que me rodean,

De los años vacíos e inútiles de los demás, yo
entrelazado con los demás,
La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que
vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas
cosas, Oh, mi yo, Oh, vida ?

Respuesta

Que estás aquí - que existe la vida y la identidad,
Que prosigue el poderoso drama, y que
puedes contribuir con un verso.

WALT WHITMAN

Gracias por haber llegado hasta aquí. Gracias, siempre.