domingo, 8 de noviembre de 2015

"Querido Noah" o la alegría de estar vivo.




(Fotografía: Conchín Fernández)


"Solo entiende mi locura quien comparte mi pasión".

Esta frase, cuyo autor no he conseguido descubrir, me ha rondado en la cabeza últimamente, y es que cuando escuchas hablar a alguien de las mismas cosas que te apasionan y te preocupan a ti te atrapa una emoción indescriptible. Escuchando a Conchín Fernández me pasó algo así.


Querido Noah

Es el título del libro que leí en cinco días (427 hojas) tras mi periodo de incapacidad lectora. Fue el libro que me devolvió las ganas de robarle minutos y segundos al día para leer. No veía la hora de que llegara la noche para poder disfrutarlo con tranquilidad. Es cierto que tiene una temática que siempre me ha interesado, pero es que, además, su autora describe y narra su propia historia de una forma muy amena, transmitiendo sus propias sensaciones y sentimientos tan bien que son capaces de alcanzarte... y tocarte. Esa forma de transmitir sólo se encuentra en una clase de personas: las que se apasionan y creen en lo que hacen.

Cuando lo terminé me dieron unas ganas enormes de darle las gracias a la autora. ¿No os ha pasado nunca? Yo cuando leo algo que me fascina busco la manera de hacerle llegar al autor mi agradecimiento por haber escrito algo así, algo con lo que me haya emocionado, haya aprendido o simplemente, haya dejado una huella en mí. Evidentemente, unas veces resulta más fácil que otras: Que sean autores vivos, españoles, etc. facilita las cosas (jajaja). He escrito a varios de ellos por Facebook, por ejemplo, y únicamente ha sido Conchín la que me ha respondido tan amablemente como si fuera una amiga. (El resto ha debido pensar que soy una pobre loca friki de la literatura, yo qué sé. Pero no soy una loca, ¡de verdad! Siento un agradecimiento inmenso por alguien que me emociona con lo que escribe, simplemente, y me gustaría que lo supieran).

Conchín Fernández, la autora de este soberbio libro ha estado en Sevilla hace unos días, y yo he tenido el enorme placer de conocerla en persona.




 Lo que África me enseñó

Así se llamaba la ponencia en la que Conchín  hablaba de su libro y  su experiencia. Conocer al autor de un libro que te haya gustado tanto como a mí me gustó "Querido Noah" es un momento tan especial como para un aficionado al fútbol conocer a su ídolo. Cuando me enteré que venía, sabía que no podía perder la oportunidad de estar allí y conocerla aunque sea un pequeño instante.

Conchín empezó a hablar y a comentar a través de imágenes su experiencia profesional y de vida en la República del Congo (capital Brazzaville) y, sobre todo, en la República Democrática del Congo (capital Kinsasa) separadas por el majestuoso río Congo. Presentaba El Tiempo en Televisión Española cuando un viaje para hacer un reportaje sobre la situación de Loukolela (República del Congo) caló tanto en ella que su vida giró 360º. Lo mejor de escucharla es la pasión con lo que cuenta lo que vivió. Su voz acompañaba  a las imágenes de niños y familias enteras en las peores condiciones de vida posibles, en la máxima pobreza, sin embargo, su mensaje no era pedirnos ayuda cómo cabría esperar, era totalmente distinto.

El mensaje de Conchín venía lleno de esperanza. Transmitía lo que para ella le había enseñado África:  LA ALEGRÍA DE ESTAR VIVO. Nos enseñó fotografías de huérfanos, pero que, como una gran familia, eran recogidos y criados por otros congoleños sin hacer preguntas, sin condiciones. Nos mostró fotos de mujeres bailando alegres en poblados donde no había agua corriente o donde el SIDA es una enfermedad endémica. Escuchamos, emocionados, a una orquesta en Kinsasa donde los músicos eran personas que trabajaban en lo que podían para alimentar a sus familias. Y así un largo etcétera de imágenes que lejos de reprochar a los de este lado del mundo su desdicha, nos contagiaron su alegría y esperanza en el futuro.

Cuando me preparaba para ir a ver y a escuchar a Conchín me preocupé demasiado de cosas banales: ¿Qué me iba a poner?, ¡Ay, Dios, estos michelines no van a desaparecer nunca!, ¿Dónde voy a aparcar?, etc, etc. Las imágenes que vi fueron un "tortazo". Qué más da ciertas cosas si tenemos salud, nuestra familia está bien, tenemos un hogar... Aunque suene a típico, yo misma debería apreciar más lo que tengo, o lo que soy.  Las imágenes que vi, lo que transmitió Conchín a todos los que estábamos allí era que en realidad, todo se puede superar, que incluso en las condiciones más inhóspitas el ser humano es capaz de levantarse y disfrutar de la alegría de estar vivo. Espero no olvidarlo.

¡Gracias Conchín!


Enlaces de interés:

Algunos enlaces de vídeos sobre el trabajo de Conchín en el Congo:
https://www.youtube.com/watch?v=ZG7dA6pw4c8
https://www.youtube.com/watch?v=DeJqNdIkUi0

La página oficial de "Querido Noah":
http://www.queridonoah.com/