sábado, 10 de octubre de 2015

Fue la poesía



Si tuviera que vivir de nuevo mi vida, me impondría la obligación de leer algo de poesía y escuchar algo de música por lo menos una vez a la semana.
Charles Darwin


Tarde lluviosa en Sevilla y por fin me decido a poner en firme esta entrada que ya ha cambiado de título varias veces. Un café y empiezo a organizar las palabras de lo que espero que lleguen a convertirse en una reflexión y una invitación. Y me alcanza ese familiar temor, que no sé cómo evitar, a no saber expresarme, a aburrir y a no transmitir lo que quiero... Pero, ante todo, espero que os guste.

¿Se puede escribir sobre todo lo que se siente o piensa?

A raíz de un comentario de una nueva amiga sobre mi blog esa pregunta ha vuelto a flotar en mi cabeza. Esta amiga me comentaba que le daba la impresión de que me daba miedo expresar lo que me sale. Me sorprendió que una persona que no me conoce apenas, pudiese detectar tan claramente una de mis preocupaciones: expresar abiertamente lo que siento o pienso. ¿Qué parte de mi vida debo guardarme?¿Qué parte de mis pensamientos compartir? Esta amiga no sabe lo que agradezco este tipo de comentarios relacionados con mi forma de escribir;  son los que ayudan a reflexionar, a mejorar, a conocerse mejor, a recapacitar sobre lo quiero compartir con los demás de forma pública.

¿Se puede escribir sobre todo lo que se siente o piensa, entonces? Otro amigo me respondió que "poder se puede, otra cosa es que sea adecuado, oportuno, respetuoso, comprendido". ¿Entonces? ¿Escribimos sobre lo que pensamos, lo que sentimos?¿A las claras? ¿O nos quedamos a medias? Hay ciertas cosas de las que no creo que pueda escribir, al menos públicamente, nunca. Hay otras de las que espero poder evitar mi reparo al expresar mi opinión. Hay otras de las que siempre escribiré sin la menor duda... Mientras intento encontrar mi propio equilibrio dentro de la escritura, en el que sentirme cómoda y feliz... escribiré sobre poesía.

El kit de emergencia.

Este año estuve unos tres meses sin poder leer, sin poder tener un libro en mis manos más de cinco minutos sin sentir ansiedad y nauseas. Muchos de mis amigos lo saben porque les pedí recomendaciones de lecturas, consejos, etc. Se lo comenté a alguno de los psicólogos que tengo cerca (en este caso a mi marido y mi amiga Esther) pero no había forma, no conseguía poder leer a gusto, a disfrutar con la lectura, y abandonaba libro tras libro, algo sumamente extraño en mí. La causa de ello no merece la pena explicarla, la consecuencia se solucionó gracias al apoyo y cariño incondicional de los que me rodean y a lo que mi amiga María llamó "el kit de emergencia".

María, mi poetisa favorita (mi amiga, mi compañera, mi tocaya, mi paisana, mi apoyo) llegó una mañana cargada de un montón de libros. Había libros de grandes autores (Benedetti, entre otros), de Baricco al que adoro gracias a ella, y sobre todo, de mucha poesía. Me llamaron mucho la atención los maravillosos títulos: "Los poemas perdidos de Eleonora que Mariana encontró no sabe dónde" de Macarena Trigo, "El tratado de las nubes" de Rafael Pérez Estrada o "El mar tiene hoy color de estar pensándose" de Felix Morales Prado. Títulos bellísimos al igual que su contenido.

Fue la poesía la que hizo que volvería a tener un libro largamente en las manos, a disfrutar leyendo y a enamorarme de las palabras. Empezaba esta entrada con una frase otorgada a Charles Darwin, con la que estoy totalmente de acuerdo pero creo que se queda corto: ¡Música siempre, por Dios! Y si leyéramos poesía cada día seguramente veríamos el mundo con otros ojos.

Benjamín Prado, poeta que forma parte del jurado del concurso relatos en cadena de la Cadena Ser (y al cual cada vez me gusta más escuchar, ¡Con qué amor habla sobre literatura!), comentaba en el último programa algo así como que le parecía inconcebible que una persona que se considere un gran lector no lea poesía.
Quizás hace unos meses no le hubiese comprendido, ahora le entiendo sin la menor duda.

La poesía puede ser que la relacionemos con la escuela, con la lecciones que los profesores nos hacían aprender y nos parezca algo aburrido a priori. Pero si uno se adentra en ella, se deja calar por su emoción, ya no podrá dejar de leer poesía "al menos una vez a la semana".

Como soy una principiante en esto de la poesía y mi única pretensión es invitar a los que no lo tengáis por costumbre a leer de vez en cuando algo de este género, sólo os dejo alguno de mis poemas preferidos.

De Lorca, porque no puedo hacer una entrada sobre poesía sin mencionarle y sin acordarme de mi querido amigo Pablo, hijo amado de la bella e incomparable Granada.

El poeta pide a su amor que le escriba

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal, la piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí, rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena noche
del alma para siempre oscura.


De "El mar tiene hoy color de estar pensándose", de Feliz Morales Prado.

Tu piedad mima la llaga de la Vida, borra la culpa de la Historia. Así cuando despertemos en el manto azul del infinito, tu regazo, bien podremos decir, alegres como niños con sabor a leche agria en la boca y dulzura de luz en las pupilas, que todo fue un mal sueño.

De "Los poemas perdidos de Eleanora que Mariana encontró no sabe dónde", de Macarena Trigo los transcribiría todos. Es un libro bellísimo que puedes leer una y otra vez.

Materia prima

Si concibo el torrente de palabras
en las que te apareces
no terminaré nunca este deshielo,
esta bandada mala, esta manada
de torpes comodines, de blanduras,
de grises despertares, desperezas.

En "Palabra sobre palabra" de Ángel González, que la propia María me regaló, he señalado una cantidad infinita de páginas. Con él me he dado cuenta que los poetas están infravalorados. En 1985 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Nunca había oído hablar de él.

Muerte en el olvido

Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
               Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...

No me enrollo, amigos; sólo me apetecía dejaros unas pinceladas de poesía en esta tarde otoñal... Carver, Bukowski, Pizarnik, o Benedetti, Neruda... Poetas con muy distintos estilos, la cuestión es encontrar el que más os guste y dejaros empapar de ellos. Si ya leéis poesía me encantaría conocer vuestras recomendaciones. El mundo es más hermoso visto desde los ojos de un poeta.

"El día que el hombre sienta alucinarse por el poder del lenguaje o las palabras será poeta y estará condenado a vivirlo en todos los instantes de su vida y aprenderá a amar y a vivir la vida con poesía." Antonio Acevedo.

Poesía, música, familia, el sonido de la lluvia... Es una tarde perfecta.

Enlaces de interés:
Primero la recomendación del blog de Mencha Pardal, escritura en corto que no tiene desperdicio, lo he descubierto hace poco y me fascina: https://vidayausencia.wordpress.com/
Una página que recopila poemas de grandes escritores, genial: http://www.poemas-del-alma.com/
Alejandra Pizarnik, no tiene desperdicio: http://www.los-poetas.com/e/pizarnik1.htm
"¿Porqué escribir?" Una de las entradas de un blog con las que más he disfrutado últimamente: