viernes, 26 de junio de 2015

Dominique & Javier






Influir sobre una persona es transmitirla un poco de nuestra propia alma.

"El retrato de Dorian Gray", Oscar Wilde.

Lord Henry, el elegante y frívolo dandy de "El retrato de Dorian Gray",  tenía mucha razón al afirmar que cuando alguien nos influye nos transmite un trozo de su alma y, añado, igualmente "regalamos" un pedazo de nosotros cuando lo hacemos sobre otra persona (siempre entendiendo influir en este caso, en el buen sentido de la palabra, para ser mejores personas, ¡por supuesto!). Pienso que a lo largo de nuestra vida recibimos influjos de nuestros padres, principalmente, y de otras personas que nos encontramos en el camino y se convertirán en importantes para nosotros, nos harán ser las personas que llegamos a ser. Pero también los libros repercuten en quienes somos, y a mí, al menos, no me queda ninguna duda de eso debido a mi propia experiencia personal.

Esa frase del libro que me acompaña últimamente me ha parecido perfecta para empezar esta entrada sobre los libros más decisivos en mi vida y las personas que los han escrito.  De Dominique y Javier lo he leído casi todo, y en la imagen aparecen los libros que conservo de ellos como verdaderas joyas que hay que tener en cualquier biblioteca... Me explico...
 
 
Dominique Lapierre

Es sin duda el autor que más me ha podido inspirar de todos los que he leído, quizás porque empecé a leer sus grandes epopeyas humanas con unos 16 años, edad en la que la personalidad adulta se va forjando. 

"Más grandes que el amor" fue el primero que leí. Me lo prestó mi prima y aún recuerdo cuando lo hizo. No sé por qué tengo ese recuerdo tan antiguo de un simple préstamo de libros entre primas, probablemente por lo importante que llegó a ser.

Esta obra describe varias historias reales que se entretejen  basándose en el amor al prójimo, ese amor que da sentido a nuestras vidas. Principalmente cuenta el descubrimiento del virus del SIDA y la creación por la Madre Teresa de Calcuta de la Orden de las Misioneras de la Caridad. No sé si habéis escuchado a Dominique hablar... Es de esas personas que hablan con tanta pasión que no puedes hacer más que admirarle y querer seguir su estela. Hay una frase que me encanta y la tengo siempre muy presente: "La pasión lo cambia todo" y, efectivamente, la pasión es la que marca la diferencia. La misma pasión con la que habla y su amor por la vida, reflejándose en la sonrisa permanente en su rostro, es la que transmite en sus libros, siempre finalizados con la bandera de la esperanza en que los seres humanos podemos hacer las cosas bien... sus historias son ejemplos de su mensaje que se resume en esas dos palabras: ESPERANZA Y AMOR.

Prefiero no comentaros más de la historia, evidentemente, os recomiendo que la leáis porque además de la hermosura inigualable de lo que cuenta es cómo lo cuenta. Describe tan bien los escenarios que, por ejemplo, creo conocer India (el país referente en muchos de sus libros) sin haber estado allí... Puedes olerla, sentirla e incluso saborearla leyendo. Sin embargo, os añado un par de anécdotas ilustrativas de su repercusión en esta vida mía.

Después de leer "Más grandes que el amor",  mi interés por todo lo relacionado con el SIDA creció exponencialmente y poco tiempo después, con 18 años, en una visita a París mi único deseo era visitar el Instituto Pasteur donde en el año 1984 Luc Montagnier y su equipo aislaron por primera vez el virus del VIH, por cuyo hecho recibieron el Premio Nobel de Medicina en 2008. Deseaba hacerme una foto delante de aquel templo de la Medicina, donde se desarrolló la acción trepidante que Lapierre describe brillantemente en su libro... Aún recuerdo la cara con la que me miraron mi profesora y mi compañera de andanzas en aquella época: "¡Ni que no hubiera nada más que ver en París!".  Sólo teníamos un par de horas para hacer algo despegándonos del grupo y mi amiga quería visitar a toda costa el cementerio Père Lachaise y la tumba en concreto de Jim Morrison, líder de The Doors. Pinto, pinto, gorgorito... Foto delante de la lápida del tal Jim, del que poco o nada sabía yo  en ese momento. Posteriormente, he tenido la oportunidad de visitar París varias veces mientras viví en Francia, pero en ninguna de las ocasiones mis acompañantes han tenido el mismo interés que yo en el Instituto Pasteur... ¡Qué tendrá la Torre Eiffel!
 
Cementerio de Père Lachaise, 1995.
 
La segunda anécdota, por llamarla de alguna forma, es mi fascinación desde entonces permanente por la Congregación de las Misioneras de la Caridad. Lapierre describe minuciosamente como la pequeña monja albanesa Agnes Gonxha Bojaxhiu, acabó convirtiéndose en la Madre Teresa de Calcuta, actualmente Beata Teresa de Calcuta, y fundó la Congregación distinguible por el sari blanco con orla azul de sus Hermanas. Desde ese momento quise conocerlas de cerca, y unos años más tarde conseguí organizarme para acudir como voluntaria a la casa  que las Misioneras de la Caridad tienen en Madrid. Asistía los domingos, el día que me quedaba libre, a ayudar a las Hermanas en la asistencia de las mujeres que vivían allí, seropositivos sin familia y la mayoría indigentes, ya muy enfermas. Rezábamos el Rosario, les preparábamos la cena, y les ayudábamos a acostarse. La imagen de la escultura a tamaño natural de la Madre Teresa arrodillada en la pequeña capilla de la casa, es una de las imágenes de aquella época que se quedó conmigo desde entonces.
 
La hermana Estanislette, una monja india risueña y dulce a más no poder, me enseñó, además de una receta de repollo con coco y curry que sigo cocinando,  la importancia  de ayudar al prójimo que tenemos al lado. Las voluntarias siempre le hacíamos la misma pregunta, queríamos ir a Calcuta a la Casa Madre, pero la hermana nos contaba que aquella tenía "overbooking" de voluntarios y que, sin embargo, las casas de otras ciudades necesitaban de ellos...  Ella nos decía "el prójimo está a tu lado, aquí y ahora", una de esas frases que siempre permanecen en la memoria. El voluntariado en esta casa fue una de las experiencias más impactantes, inolvidables, hermosas y enriquecedoras que nunca he tenido, y que recomiendo a cualquier persona.
 
Tras la lectura de "Más grandes que el amor" vino "La Ciudad de la Alegría", llevada al cine con el gran (adorado e inolvidable) Patrick Swayze. La película no se ciñe al libro, éste es mucho más enriquecedor, duro, emocionante y conmovedor. Es imposible que un libro así deje indiferente a la persona que lo lee; no puedes quedar impasible, seguro que algo cambia en ti al leerlo. Estos dos libros seguramente sean los que más he regalado (junto con "Cien años de soledad", claro) por la experiencia que supuso para mí, mucho más que la lectura placentera de una novela. Dicen que "tus libros favoritos hablan de cómo eres tú", porque algunos te marcan para siempre.
 
Después de ellos vino "O llevarás luto por mí" (sobre la Guerra Civil Española), "Esta noche, la libertad" (imprescindible para conocer la historia de la independencia de la India y la figura de Gandhi), "Oh, Jerusalén" (sobre la creación del estado de Israel), "Mil soles espléndidos" (único), "Arde París", "Era medianoche en Bhopal", "Un arco iris en la noche" (sobre el Apartheid y la figura de Mandela)... Elegid cualquiera, no os defraudará.
 
 
Javier Moro
 
Javier es sobrino de Dominique con quien escribió "Era medianoche en Bhopal" sobre la catástrofe química que sufrió esta ciudad india en 1984 y cuyas consecuencias siguen viviéndose hoy en día. Javier tiene un estilo muy similar al de su tío, y también ha narrado fabulosamente historias humanas reales que sobrepasan la ficción.
 
No puedo recordar qué libro de Moro leí primero porque los de su primera época me los bebí uno tras otro prestados de la biblioteca de mi pueblo y de los cuales no tengo ningún ejemplar, también recomendados por mi prima. Tengo que plantearme comprarlos, son los mejores de este autor sin lugar a dudas. "Senderos de libertad", "El pie de Jaipur" o "Las montañas de Buda" nos acercan a mundos dentro de nuestro mundo que fascinan a cualquier  lector. Historias sobre héroes anónimos que nos hablan de la fuerza que las personas podemos ejercer ante las causas injustas que nos rodean, siempre de forma pacífica.
 
"Senderos de libertad" narra la historia de Chico Mendes, el humilde cauchero símbolo de la lucha por el medioambiente en la Amazonía al cual el grupo Maná dedicaría también su canción "Cuando los ángeles lloran" (probablemente mi preferida de este grupo). Empezar a leer a Javier Moro con este libro es una opción perfecta, además de por qué es su primera novela, creo que es el Javier Moro más auténtico, realmente brillante.
 
"El pie de Jaipur" es una historia inolvidable: "Trata de un joven estudiante francés gravemente accidentado y un camboyano superviviente de la época de los jemeres rojos que se conocen al coincidir en una clínica y se unen para enfrentar la adversidad y luchar en la vida." Probablemente debería leer este libro una y otra vez, así evitaría caer en las frustraciones, muchas veces absurdas, en las que suelo caer en mi vida cotidiana. Leedlo y sabréis por qué.
 
Y "Las montañas de Buda" nos traslada al Tíbet, con la historia del Dalai Lama, y de un grupo de monjas tibetanas que luchan contra todos los obstáculos posibles para mantener intacto el espíritu del Tíbet y su fe. Javier describe tan brillantemente la historia que, unos 15 años después de haberlo leído, recuerdo perfectamente el pasaje de las jóvenes monjas cruzando el Himalaya, inolvidable y conmovedor.
 
Tras ellos vino "Pasión India", y "El sari rojo" que a pesar de su gran éxito editorial a mí no han conseguido calarme tanto como los anteriores... claro, el listón ya estaba alto.
 
Con "El imperio eres tú", libro que no he leído todavía, y que cuenta la historia del emperador Pedro I de Brasil, Javier ganó el premio Planeta. Y, por último, recientemente ha publicado "A flor de piel", la historia de un médico español por erradicar la viruela... Promete, seguro que estará pronto en mis manos.
 
 
Dominique, Javier y sus libros representan esos escritos que te abren los ojos, la mente y el alma. Libros realmente "mágicos" en todos los sentidos, más que unas pastas y unas hojas, libros que te enseñan los valores más importantes de la vida y que todos deberíamos leer... Paz, amor, esperanza, tolerancia, perseverancia, amistad, justicia... Palabras que en estos libros abundan sin ningún reparo hasta calar en el fondo de nuestro corazón... Ojalá los disfrutéis como yo.
 
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¡He llegado al final de esta primera entrada literaria! Estas son mis palabras... ¿Y las tuyas? ¡Las espero!¡Gracias por leerme!
 
Un abrazo.
 
(Dedicado especialmente a mis padres, mi mayor inspiración, os quiero infinitamente.
A mi prima Elena Espada por descubrirme estos libros inolvidables. Gracias, por si no te lo había dicho.)
 
Enlaces de interés:
 
Cuando los ángeles lloran (Maná): https://www.youtube.com/watch?v=20YDYHNyZl4


jueves, 25 de junio de 2015

Entre mis palabras


- ¿Y qué va a hacer ahora, escritor?
- Un día Harry me dijo: "Dele sentido a su vida. Hay dos cosas que dan sentido a la vida: los libros y el amor". He encontrado los libros. Gracias a Harry, he encontrado los libros. Ahora parto en busca del amor.

"La verdad sobre el caso Harry Quebert", Joël Dicker.


¿Cómo iniciar la primera entrada de mi primer blog? Sobre eso, al menos, no he tenido dudas. Este pequeño pasaje final de un libro especial e inolvidable para mí, es perfecto, ya que habla de dos cosas fundamentales en mi vida. El amor: a mi familia, a mis amigos, a mi profesión, a la vida y todas sus caras, y los libros... ¿Cómo imaginar un mundo donde no hubiera libros, literatura, palabras...? Palabras que descubren universos nuevos, emociones, sentimientos... No concibo mi existencia sin algo que leer en las manos, uno de los mayores placeres que conozco, a veces incluso pienso si no se ha convertido en una obsesión, una extraordinaria obsesión.

Hay una frase de Paul Auster (del que aún no he leído nada) que me resulta fascinante: "La literatura es esencialmente soledad. Se escribe en soledad, se lee en soledad y, pese a todo, el acto de la lectura permite una comunicación entre dos seres humanos". Es emocionante esta perspectiva que quizás antes de leer esta frase no había pensado... Shakespeare, Cervantes, Lorca, Kafka, Carver, García Márquez así como cualquier persona que publique un libro se estará comunicando con nosotros, sus lectores, a través de los tiempos, de los diferentes momentos de la Historia, y eso es realmente mágico y apasionante. Auster tiene razón, leer, o escribir son actos realizados en soledad, pero además, compartirlos, debatirlos e intercambiar sensaciones y experiencias son una de las cosas con las que más puedo disfrutar. Un café entre amigos charlando sobre literatura, el último libro que cada uno ha leído o está leyendo siempre resulta un rato delicioso. 

Hace no mucho, unos diez meses, le cogí el gusto a escribir... Me considero una "escritora en prácticas" o "una aprendiz de escritora", afición descubierta gracias a un gran amigo escritor, de los que son capaces de unir unas pocas palabras y hacer magia... "¡Pim, pam, pum!", dice. Se lo agradeceré siempre, porque seguramente nunca me hubiera animado a escribir ficción si no llega a ser por él, y aunque de momento, sólo esporádicamente me sale algo "digerible", sé que la escritura se ha convertido en algo imprescindible para mí, igual que leer. A veces "garabateo" algo que me viene a la cabeza en el primer papel que pillo, y si mi jefe leyera mi cuaderno de anotaciones del trabajo se sorprendería de encontrar junto con números de teléfono, nombres de los cursos, de los alumnos, etc. ciertas frases escritas llenas de mi romanticismo empalagoso (¡también imprescindible!).

La idea de este blog procede sobre todo de mi actividad en Facebook, de la que una parte muy importante dedico a la literatura. Suelo comentar los libros que me han gustado, los que no, el interés por algún autor, los lugares relacionados con la literatura que me gustaría visitar, etc. Y siempre me quedo con ganas de expresarme a mis anchas, jajajaja. Así que en "Entre mis palabras... y las tuyas" será una especie de blog muy personal sobre libros, palabras, escritura, pero también experiencias personales, emociones, y mil y una cosa relacionadas con la literatura. Mi blog tiene esa coletilla: "... y las tuyas", las palabras del que quiera leer este blog, y quiera compartir conmigo su pasión por esos objetos hechos de celulosa y tinta que alguien decidió llamar libros.

Mi primera entrada, la presentación de mi blog llega hasta aquí ¡Gracias por leerla! ¡Manos a la obra, a por la segunda!

¡¡Un abrazo!!