domingo, 13 de diciembre de 2015

De certezas y sentido.





El hambre, la humillación y la sorda cólera ante la injusticia se hacen tolerables a través de las imágenes entrañables de las personas amadas, de la religión, de un tenaz sentido del humor, e incluso  de un vislumbrar la belleza estimulante de la naturaleza: un árbol, una puesta de sol.
Gordon W. Allport (Prefacio de "El hombre en busca de sentido", V. Frankl).



Estaban ahí, siempre han estado, pero los doce meses que terminan han hecho que esas certezas tomen más fuerza. Certezas, belleza, sentido, cine y literatura, de eso tratan las siguientes palabras.

#1. Si nos habláramos como hablamos a un ser querido, seríamos mucho más felices.

         


"¡Sé feliz!", le dije a amigo Álvaro cuando le despedía en la estación tras un reencuentro después de unos siete u ocho años. Nada más pronunciarlo, me quedé pensando en ello. Últimamente no era la primera vez que lo pensaba o alguien me lo decía. Somos nuestro peor enemigo... Hace poco mientras me caía "tontamente" me dio tiempo a pensar: "¡Seré imbécil!¡Me voy a matar yo sola!". Ver el vídeo que os dejo cerró el círculo de la primera certeza. Si nos amáramos más y mejor a nosotros mismos, si nos habláramos como lo hacemos a las personas que queremos cuando pretendemos ayudarles: llenos de cariño, ternura, amor y comprensión... Seríamos más felices. Vamos a amarnos.

#2. La belleza reside en los ojos que miran.


video



Esta escena, perteneciente a la película "La Gran Belleza", es una de las que más me han conmovido en los últimos tiempos. Una película exquisita que remueve el alma mientras observamos el transcurrir de la vida del protagonista, un ser frustrado ante la búsqueda del sentido de su existencia, de la búsqueda de la gran belleza, que se le escapa entre los dedos.

Ser capaces de vislumbrar la belleza de las personas, de las cosas, de la vida, depende de nosotros. No hay nada bello o hermoso, si no tenemos los ojos apropiados. Un poema de Herman Hesse, nos lo confirma:

La otra mitad depende de ti.

La mitad de la belleza depende del paisaje,
y la otra mitad de la persona que la mira.
Los más brillantes amaneceres;
los más románticos atardeceres;
los paraísos mas increíbles;
se pueden encontrar siempre en el rostro de las personas queridas.
Cuando no hay lagos más claros y profundos que sus ojos;
Cuando no hay grutas de las maravillas comparables con su boca;
Cuando no hay lluvia que supere a su llanto;
Ni sol que brille más que su sonrisa.
La belleza no hace feliz al que la posee;
sino a quien puede amarla y adorarla;
Por eso es tan lindo mirarse cuando esos rostros se convierten en nuestros paisajes favoritos.

Encontrar la belleza de las cosas en nuestra vida cotidiana debería ser un objetivo diario, estremecerse con un amanecer, con una palabra bonita (incluso de un desconocido), con una canción,... Emocionarnos con lo que la vida nos aporta, con eso, ya debería valer la pena.

#3. No puedo vivir sin literatura, sin poesía, sin palabras.

"Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros". J.L. Borges.

Yo tampoco. Las palabras me han consolado, apoyado y acompañado a lo largo de todo este año. He acudido a ellas en busca de recogimiento, sosiego y calma. Desde los libros sus autores me han hablado, enseñado, emocionado  y sacudido.  He adquirido el hábito de escribir en un intento (vano la mayoría de las veces) de expresar mis propias emociones y sentimientos, mis miedos y esperanzas... Y ya no puedo vivir sin ello.

La poesía ha sido probablemente mi gran descubrimiento del año (como comentaba en una entrada anterior). Pinceladas, gotitas de emoción. Os dejo un fragmento de uno de los poemas que me han conmovido en estos últimos meses.

Miedo. R. Carver.
(...)
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día acabe con una nota infeliz.
Miedo a llegar y encontrarme con que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar lo suficiente.
Miedo de que lo que yo amo resulte letal para los que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado.
Miedo a la muerte.
Ya he dicho eso.

#4. La importancia del camino menos transitado.

El camino no elegido. R. Frost.
(...)
Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo la diferencia.

Seguramente este poema sea uno de los que más me han impactado en la vida. "Yo tomé el menos transitado, y eso hizo la diferencia...". Dos frases que intento repetir como un mantra cuando tengo que tomar una decisión y sacudirme el miedo. Lo había perdido de vista, pero desde que un amigo lo colgó en su página de Facebook vuelve a acompañarme, sin descolgarse de mi mochila. "Yo tomé el menos transitado, y eso hizo la diferencia...". Pensar diferente, leer lo que no lee la mayoría, ser asertivo, no tener miedo a salir de los caminos marcados, buscar para encontrar... Eso marca la diferencia. Nunca es tarde.

#5. El sentido de la vida, la búsqueda del amor.

Aún no he leído "El hombre en busca de sentido", no lo he leído de la forma usual, pero mi libro de segunda mano tiene la virtud de estar subrayado por una lectora anterior y de vez en cuando lo cojo y descubro un párrafo para cerrar el círculo de esta última certeza. Frankl describe su vida en un campo de concentración a la vez que muestra sus pensamientos sobre el sentido de la vida. Por favor, acompañadme leyendo estas palabras:

"Mientras marchábamos a trompicones durante kilómetros (...) de vez en cuando yo levantaba la vista al cielo y veía diluirse las estrellas al primer albor rosáceo de la mañana que comenzaba a mostrarse tras una oscura franja de nubes. Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi mujer, a quien vislumbraba con extraña precisión. (...) La veía sonriéndome con su mirada franca y cordial. (...) Por primera vez en mi vida comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas (...). La verdad de que el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre. Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos (...): la salvación del hombre está en el amor y a través del amor."

Frankl me apoya en el pensamiento que ha estado presente con mucha fuerza este año. Todos los caminos, todos las reflexiones, todos los libros y relatos, todos los cómos y porqués, absolutamente todo confluye en el mismo punto: La búsqueda y el disfrute del amor como camino y fin último de nuestra vida. No sólo el amor de pareja, sino el amor en su más amplio sentido, el amor al prójimo, a otro ser humano por el mero hecho de serlo, el amor a lo que nos rodea, el amor a la vida.
Sin amor, nada tiene sentido


                                               

En dieciocho días acabará este año que no ha sido fácil, pero apuesto por olvidar lo malo y quedarme con lo bueno, con todo lo aprendido, lo disfrutado, lo amado... Me quedo con los que me habéis acompañado, querido y comprendido. Me quedo con los que me habéis permitido formar parte de vuestras vidas. Me quedo con mi familia, mi hija, y mi amor, siempre conmigo. Me quedo con mis amigos, los que están siempre a mi lado, cerca o lejos, y con los nuevos, personas que se están convirtiendo en importantes para mí, bendiciones del camino.


Me quedo con lo bello de la vida.


Deseo que no os falte el disfrute de la belleza, que os améis por encima de todas las cosas, que siempre tengáis algo nuevo que aprender, que transitéis caminos por descubrir, y que nunca os falte el amor. Os envío el mío.

Gracias por estar ahí, gracias por vuestro tiempo, gracias por leerme.

domingo, 8 de noviembre de 2015

"Querido Noah" o la alegría de estar vivo.




(Fotografía: Conchín Fernández)


"Solo entiende mi locura quien comparte mi pasión".

Esta frase, cuyo autor no he conseguido descubrir, me ha rondado en la cabeza últimamente, y es que cuando escuchas hablar a alguien de las mismas cosas que te apasionan y te preocupan a ti te atrapa una emoción indescriptible. Escuchando a Conchín Fernández me pasó algo así.


Querido Noah

Es el título del libro que leí en cinco días (427 hojas) tras mi periodo de incapacidad lectora. Fue el libro que me devolvió las ganas de robarle minutos y segundos al día para leer. No veía la hora de que llegara la noche para poder disfrutarlo con tranquilidad. Es cierto que tiene una temática que siempre me ha interesado, pero es que, además, su autora describe y narra su propia historia de una forma muy amena, transmitiendo sus propias sensaciones y sentimientos tan bien que son capaces de alcanzarte... y tocarte. Esa forma de transmitir sólo se encuentra en una clase de personas: las que se apasionan y creen en lo que hacen.

Cuando lo terminé me dieron unas ganas enormes de darle las gracias a la autora. ¿No os ha pasado nunca? Yo cuando leo algo que me fascina busco la manera de hacerle llegar al autor mi agradecimiento por haber escrito algo así, algo con lo que me haya emocionado, haya aprendido o simplemente, haya dejado una huella en mí. Evidentemente, unas veces resulta más fácil que otras: Que sean autores vivos, españoles, etc. facilita las cosas (jajaja). He escrito a varios de ellos por Facebook, por ejemplo, y únicamente ha sido Conchín la que me ha respondido tan amablemente como si fuera una amiga. (El resto ha debido pensar que soy una pobre loca friki de la literatura, yo qué sé. Pero no soy una loca, ¡de verdad! Siento un agradecimiento inmenso por alguien que me emociona con lo que escribe, simplemente, y me gustaría que lo supieran).

Conchín Fernández, la autora de este soberbio libro ha estado en Sevilla hace unos días, y yo he tenido el enorme placer de conocerla en persona.




 Lo que África me enseñó

Así se llamaba la ponencia en la que Conchín  hablaba de su libro y  su experiencia. Conocer al autor de un libro que te haya gustado tanto como a mí me gustó "Querido Noah" es un momento tan especial como para un aficionado al fútbol conocer a su ídolo. Cuando me enteré que venía, sabía que no podía perder la oportunidad de estar allí y conocerla aunque sea un pequeño instante.

Conchín empezó a hablar y a comentar a través de imágenes su experiencia profesional y de vida en la República del Congo (capital Brazzaville) y, sobre todo, en la República Democrática del Congo (capital Kinsasa) separadas por el majestuoso río Congo. Presentaba El Tiempo en Televisión Española cuando un viaje para hacer un reportaje sobre la situación de Loukolela (República del Congo) caló tanto en ella que su vida giró 360º. Lo mejor de escucharla es la pasión con lo que cuenta lo que vivió. Su voz acompañaba  a las imágenes de niños y familias enteras en las peores condiciones de vida posibles, en la máxima pobreza, sin embargo, su mensaje no era pedirnos ayuda cómo cabría esperar, era totalmente distinto.

El mensaje de Conchín venía lleno de esperanza. Transmitía lo que para ella le había enseñado África:  LA ALEGRÍA DE ESTAR VIVO. Nos enseñó fotografías de huérfanos, pero que, como una gran familia, eran recogidos y criados por otros congoleños sin hacer preguntas, sin condiciones. Nos mostró fotos de mujeres bailando alegres en poblados donde no había agua corriente o donde el SIDA es una enfermedad endémica. Escuchamos, emocionados, a una orquesta en Kinsasa donde los músicos eran personas que trabajaban en lo que podían para alimentar a sus familias. Y así un largo etcétera de imágenes que lejos de reprochar a los de este lado del mundo su desdicha, nos contagiaron su alegría y esperanza en el futuro.

Cuando me preparaba para ir a ver y a escuchar a Conchín me preocupé demasiado de cosas banales: ¿Qué me iba a poner?, ¡Ay, Dios, estos michelines no van a desaparecer nunca!, ¿Dónde voy a aparcar?, etc, etc. Las imágenes que vi fueron un "tortazo". Qué más da ciertas cosas si tenemos salud, nuestra familia está bien, tenemos un hogar... Aunque suene a típico, yo misma debería apreciar más lo que tengo, o lo que soy.  Las imágenes que vi, lo que transmitió Conchín a todos los que estábamos allí era que en realidad, todo se puede superar, que incluso en las condiciones más inhóspitas el ser humano es capaz de levantarse y disfrutar de la alegría de estar vivo. Espero no olvidarlo.

¡Gracias Conchín!


Enlaces de interés:

Algunos enlaces de vídeos sobre el trabajo de Conchín en el Congo:
https://www.youtube.com/watch?v=ZG7dA6pw4c8
https://www.youtube.com/watch?v=DeJqNdIkUi0

La página oficial de "Querido Noah":
http://www.queridonoah.com/





sábado, 10 de octubre de 2015

Fue la poesía



Si tuviera que vivir de nuevo mi vida, me impondría la obligación de leer algo de poesía y escuchar algo de música por lo menos una vez a la semana.
Charles Darwin


Tarde lluviosa en Sevilla y por fin me decido a poner en firme esta entrada que ya ha cambiado de título varias veces. Un café y empiezo a organizar las palabras de lo que espero que lleguen a convertirse en una reflexión y una invitación. Y me alcanza ese familiar temor, que no sé cómo evitar, a no saber expresarme, a aburrir y a no transmitir lo que quiero... Pero, ante todo, espero que os guste.

¿Se puede escribir sobre todo lo que se siente o piensa?

A raíz de un comentario de una nueva amiga sobre mi blog esa pregunta ha vuelto a flotar en mi cabeza. Esta amiga me comentaba que le daba la impresión de que me daba miedo expresar lo que me sale. Me sorprendió que una persona que no me conoce apenas, pudiese detectar tan claramente una de mis preocupaciones: expresar abiertamente lo que siento o pienso. ¿Qué parte de mi vida debo guardarme?¿Qué parte de mis pensamientos compartir? Esta amiga no sabe lo que agradezco este tipo de comentarios relacionados con mi forma de escribir;  son los que ayudan a reflexionar, a mejorar, a conocerse mejor, a recapacitar sobre lo quiero compartir con los demás de forma pública.

¿Se puede escribir sobre todo lo que se siente o piensa, entonces? Otro amigo me respondió que "poder se puede, otra cosa es que sea adecuado, oportuno, respetuoso, comprendido". ¿Entonces? ¿Escribimos sobre lo que pensamos, lo que sentimos?¿A las claras? ¿O nos quedamos a medias? Hay ciertas cosas de las que no creo que pueda escribir, al menos públicamente, nunca. Hay otras de las que espero poder evitar mi reparo al expresar mi opinión. Hay otras de las que siempre escribiré sin la menor duda... Mientras intento encontrar mi propio equilibrio dentro de la escritura, en el que sentirme cómoda y feliz... escribiré sobre poesía.

El kit de emergencia.

Este año estuve unos tres meses sin poder leer, sin poder tener un libro en mis manos más de cinco minutos sin sentir ansiedad y nauseas. Muchos de mis amigos lo saben porque les pedí recomendaciones de lecturas, consejos, etc. Se lo comenté a alguno de los psicólogos que tengo cerca (en este caso a mi marido y mi amiga Esther) pero no había forma, no conseguía poder leer a gusto, a disfrutar con la lectura, y abandonaba libro tras libro, algo sumamente extraño en mí. La causa de ello no merece la pena explicarla, la consecuencia se solucionó gracias al apoyo y cariño incondicional de los que me rodean y a lo que mi amiga María llamó "el kit de emergencia".

María, mi poetisa favorita (mi amiga, mi compañera, mi tocaya, mi paisana, mi apoyo) llegó una mañana cargada de un montón de libros. Había libros de grandes autores (Benedetti, entre otros), de Baricco al que adoro gracias a ella, y sobre todo, de mucha poesía. Me llamaron mucho la atención los maravillosos títulos: "Los poemas perdidos de Eleonora que Mariana encontró no sabe dónde" de Macarena Trigo, "El tratado de las nubes" de Rafael Pérez Estrada o "El mar tiene hoy color de estar pensándose" de Felix Morales Prado. Títulos bellísimos al igual que su contenido.

Fue la poesía la que hizo que volvería a tener un libro largamente en las manos, a disfrutar leyendo y a enamorarme de las palabras. Empezaba esta entrada con una frase otorgada a Charles Darwin, con la que estoy totalmente de acuerdo pero creo que se queda corto: ¡Música siempre, por Dios! Y si leyéramos poesía cada día seguramente veríamos el mundo con otros ojos.

Benjamín Prado, poeta que forma parte del jurado del concurso relatos en cadena de la Cadena Ser (y al cual cada vez me gusta más escuchar, ¡Con qué amor habla sobre literatura!), comentaba en el último programa algo así como que le parecía inconcebible que una persona que se considere un gran lector no lea poesía.
Quizás hace unos meses no le hubiese comprendido, ahora le entiendo sin la menor duda.

La poesía puede ser que la relacionemos con la escuela, con la lecciones que los profesores nos hacían aprender y nos parezca algo aburrido a priori. Pero si uno se adentra en ella, se deja calar por su emoción, ya no podrá dejar de leer poesía "al menos una vez a la semana".

Como soy una principiante en esto de la poesía y mi única pretensión es invitar a los que no lo tengáis por costumbre a leer de vez en cuando algo de este género, sólo os dejo alguno de mis poemas preferidos.

De Lorca, porque no puedo hacer una entrada sobre poesía sin mencionarle y sin acordarme de mi querido amigo Pablo, hijo amado de la bella e incomparable Granada.

El poeta pide a su amor que le escriba

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal, la piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí, rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena noche
del alma para siempre oscura.


De "El mar tiene hoy color de estar pensándose", de Feliz Morales Prado.

Tu piedad mima la llaga de la Vida, borra la culpa de la Historia. Así cuando despertemos en el manto azul del infinito, tu regazo, bien podremos decir, alegres como niños con sabor a leche agria en la boca y dulzura de luz en las pupilas, que todo fue un mal sueño.

De "Los poemas perdidos de Eleanora que Mariana encontró no sabe dónde", de Macarena Trigo los transcribiría todos. Es un libro bellísimo que puedes leer una y otra vez.

Materia prima

Si concibo el torrente de palabras
en las que te apareces
no terminaré nunca este deshielo,
esta bandada mala, esta manada
de torpes comodines, de blanduras,
de grises despertares, desperezas.

En "Palabra sobre palabra" de Ángel González, que la propia María me regaló, he señalado una cantidad infinita de páginas. Con él me he dado cuenta que los poetas están infravalorados. En 1985 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Nunca había oído hablar de él.

Muerte en el olvido

Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
               Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...

No me enrollo, amigos; sólo me apetecía dejaros unas pinceladas de poesía en esta tarde otoñal... Carver, Bukowski, Pizarnik, o Benedetti, Neruda... Poetas con muy distintos estilos, la cuestión es encontrar el que más os guste y dejaros empapar de ellos. Si ya leéis poesía me encantaría conocer vuestras recomendaciones. El mundo es más hermoso visto desde los ojos de un poeta.

"El día que el hombre sienta alucinarse por el poder del lenguaje o las palabras será poeta y estará condenado a vivirlo en todos los instantes de su vida y aprenderá a amar y a vivir la vida con poesía." Antonio Acevedo.

Poesía, música, familia, el sonido de la lluvia... Es una tarde perfecta.

Enlaces de interés:
Primero la recomendación del blog de Mencha Pardal, escritura en corto que no tiene desperdicio, lo he descubierto hace poco y me fascina: https://vidayausencia.wordpress.com/
Una página que recopila poemas de grandes escritores, genial: http://www.poemas-del-alma.com/
Alejandra Pizarnik, no tiene desperdicio: http://www.los-poetas.com/e/pizarnik1.htm
"¿Porqué escribir?" Una de las entradas de un blog con las que más he disfrutado últimamente:

domingo, 30 de agosto de 2015

Y al final... siempre tú.



¿Y conseguiste lo que querías de esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme amado en la tierra.

Raymond Carver.


Un verano con menos vacaciones de las que desearía me ha hecho, al menos, aprovechar para leer y disfrutar de la literatura como nunca. He leído algunos grandes clásicos que tenía pendientes, algún best-seller que me recuerda que no debo caer en las redes del marketing (¡Maldita sea!) e incluso algún que otro Premio Nobel de Literatura. Y todo este cocktail de libros y autores me ha hecho reflexionar... Bastante.

Marketing vs literatura.

Me indigno conmigo misma cuando me dejo atrapar por las campañas de publicidad y, aunque hay que reconocer que a veces aciertan, muchas otras son para mi escaso tiempo, fracasos estrepitosos. Me pasó con "Open" de André Agassi y me ha vuelto a pasar con la obra de la que todo el mundo habla últimamente sobre un abuelo que huye al cumplir cien años. Entretenido si acaso... Una magnífica campaña publicitaria detrás y una idea original, y punto. 

Sin embargo, en contraposición, tenemos esos enormes y gigantescos magos de las letras que seguramente nunca conozcamos a no ser que su nombre suene al haber recibido algún premio o algún amigo/a literato (y "rarito") nos lo recomiende. Quizás sea mi incultura, pero he buscado la lista de los últimos Premios Nobel de Literatura y antes de que su nombre me resultará familiar por recibir este galardón, eran absolutamente desconocidos para mí: Patrick Modiano (2014), Alice Munro (2013), Mo Yan (2012), Tomas Tranströmer (2011), etc. Y a mí me da rabia. Rabia porque tendría que buscar más, indagar más sobre lo que se cuece en el mundo literario de verdad, en el profundo y sensible, en el que maneja impecablemente las palabras, y te emociona, y te deja sin respiración... Mi tiempo y yo preferimos leer de lo "bueno", de lo que deja huella y necesito como respirar.

Wilde, Kundera, Ishiguro, Kafka, Sagan, Munro o Kerouac, entre otros, han estado en mis manos y los he disfrutado en mayor o menor medida. Oscar Wilde, sus florituras con el lenguaje y su particular análisis de la belleza en "El retrato de Dorian Gray"; Milan Kundera y la búsqueda del amor de "La insoportable levedad del ser"; Franz Kafka y "La metamorfosis", me han dejado extasiada, quiero saberlo todo de él; Alice Munro y uno de sus libros de relatos, "Amistad de juventud", me han emocionado descubriendo un mundo donde las mujeres y sus vidas son las protagonistas; y, por encima del resto, Jack Kerouac y "En el camino". Este último libro es el que más me ha gustado con diferencia. Una historia directa, dura, emocionante y, para mí, a la vez hermosa como pocas. 

También he leído un  libro diferente: "Cuéntalo bien", de Ana Sanz Magallón, para aprender a escribir decentemente. En este libro la autora incide en que todas las historias tienen en común la búsqueda de la felicidad y, por tanto, del amor - o viceversa -. Puede sonar cursi, pero si lo pensamos, si lo piensas y lo analizas un poco, esto es así. Sea la historia que sea y esté escrita con el lenguaje que sea, o en distintas épocas. La búsqueda de la felicidad y el amor es lo que he leído este verano escrita desde muchos puntos de vista. Al fin y al cabo, es lo que buscamos todos los seres humanos, con menor o mayor fortuna... 

Siempre tú

Lo último que he terminado de leer hoy mismo ha sido un libro de relatos de Kazuo Ishiguro: "Nocturnos. Cinco historias de música y crepúsculo". Ishiguro es un grande de las letras inglesas. Nacido en Nagasaki pero criado en Londres desde los seis años. Sobre todo es famoso por la obra "Lo que queda del día" que fue llevada a la pantalla por Anthony Hopkins y Emma Thompson. Peliculón. El libro es ameno y  el relato "Violonchelistas" me ha encantado, pero algo le falta, algo de emoción... Y es que tengo un problema cuando leo un libro de relatos... La sombra de Raymond es demasiado alargada. Os cuento...

Creo que recordaré siempre la primera vez que leí su nombre y un relato suyo. Las cosas importantes y que me llegan al alma las recuerdo con todos los detalles. Fue el verano pasado. Me envió el relato "Principiantes" un gran amigo por email y me decía algo así como "aún estoy flipando". Lo empecé a leer pero enseguida me dí cuenta que no le hacía justicia leyéndolo en ese momento. Lo dejé para la noche, cuando leo más concentrada y puedo disfrutarlo más. Sería exagerado decir que me cambió la vida, pero sin duda me descubrió una nueva literatura: Directa, pura, emocionante, brutal, de la que no puedes parar de leer. Raymond Carver (1938-1988) y ese relato supusieron un antes y un después en mi forma de entender la literatura. No había leído nada parecido antes, nada que me dejase con el corazón palpitando con fuerza en cada final. Carver interacciona perfectamente con el lector, juega contigo y te hace pensar, como si lo tuvieras al lado. "¡Vamos, piensa!" parece que te susurra al oído... Sus finales son brillantes, magistrales y únicos. 

He leído bastante de Raymond pero es que pienso leérmelo todo. Carver, principal figura del realismo sucio norteamericano, escribió, sobre todo, relatos pero también poesía. Si buscas información sobre él, le mencionan como el mejor escritor de cuentos del siglo junto a Anton Chéjov, al que Raymond admiraba profundamente y le dedicó el soberbio relato "Tres rosas amarillas". 

"Principiantes", "Catedral" y "Tres rosas amarillas"- mi preferido- están formados por relatos escritos con un lenguaje tremendamente sencillo y esto es algo que admiro en lo más profundo. Me he quedado muchas veces releyendo un párrafo, analizando las palabras y observándolas, buscando la fórmula que Carver usa para transmitir tanto. Pero no la he encontrado, los magos no desvelan sus trucos. La sencillez de las palabras que usa, tejiéndolas de una forma indescriptible y mágica hace que te emociones de forma irremediable... Y claro, luego quieres más de lo mismo. Y lo buscas en todas partes y lo comparas. Y al final... siempre Carver, siempre él.

Pero desde la primera a la última palabra de esta entrada constituyen mis propias opiniones subjetivas, desde mis emociones y sensibilidades. Seguro que a mucha gente Carver no le llega, no le transmite o no le dice nada. Y sin embargo ha llorado desconsoladamente con Ishiguro. Desde aquí, únicamente me gustaría invitaros a descubrir nueva literatura de vez en cuando, a parte de la que nos venden "en el mercado", a leer cosas nuevas, a salirnos del camino marcado, a aprender, a buscar la emoción y también a compartirla...

Murakami, que ya me está esperando, tiene una frase con la que acabo esta vez:

"Si sólo lees lo que todo el mundo está leyendo, sólo puedes pensar lo que todo el mundo está pensando".

Y estoy totalmente de acuerdo con él.

Gracias por leerme, un abrazo.

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Dedicado especialmente y con todo mi cariño a mis amigos literatos y "raritos" que me han descubierto tanta buena literatura. Si no hubiese sido por vosotros probablemente me la hubiera perdido. Gracias infinitas. Muchos besos, María y Salva.



Enlaces de interés:
 
Algunos relatos, incluido "Tres rosas amarillas":
 


martes, 21 de julio de 2015

Te "robo" tu foto, Antonio

Fotografía: Antonio Pampliega.


Nunca más la guerra.
Papa Francisco.


Pensaba escribir mi siguiente entrada de otro tema absolutamente distinto y un poco más adelante, con más tiempo, más tranquilamente... Pero la noticia de que "nuestro Antonio" y dos periodistas españoles han podido ser secuestrados en Alepo ha cambiado esta idea con una brutal sacudida.

Le llamo "nuestro Antonio" y no le conozco en persona, sólo he intercambiado con él algunos mensajes en Facebook para colaborar con su proyecto de enviar material escolar a los niños de Alepo junto con mis queridas amigas. Y así acabamos llamándole entre nosotras, de forma cariñosa: "nuestro Antonio".

Desde entonces he seguido su trabajo, su "infiltración" en Siria para denunciar lo que allí está pasando. Gracias a él y a otros compañeros periodistas tenemos imágenes de la destrucción sin precedentes (y recordemos que estamos en el siglo XXI, la era tecnológica, el desarrollo...) de un país, que ha provocado la mayor tragedia humanitaria de la historia, a la que en Europa sigue sin darse "importancia" real. Bueno,  España va a acoger a 1.300 refugiados entre sirios y eritreos (las últimas cifras nos hablan de 4 millones de refugiados sirios de los cuales sólo Turquía acoge 2 millones), y esto parece que supone un esfuerzo "sin precedentes" de nuestro país.

La profesión de reportero freelance como la de Antonio Pampliega, José Manuel López, y Ángel Sastre siempre me ha resultado inmensamente admirable... Tienen el valor que muchos no tenemos. Son nuestros ojos y la voz de las víctimas, de los niños, de las familias que sufren la guerra, las injusticias, el hambre... Seguramente hay que estar un poco "loco" y ciertamente tener "cojones" para meterse en la boca del lobo... Y este "lobo" es uno de los más locos que ha habitado nuestro mundo. Pero si Antonio, José Manuel y Ángel no hubiesen tenido ese valor no nos llegarían noticias tan cercanas de la realidad siria, imágenes "inimaginables", la cara más indescriptible y tremendamente vergonzosa del género humano, la denuncia más enorme, la sacudida más atroz para que los que estamos en el otro lado nos movamos, ayudemos a las víctimas en la medida que podamos, y denunciemos (denunciemos, denunciemos, y denunciemos).

A Gervasio Sánchez, uno de los fotoperiodistas de guerra más importantes de nuestro país, (o el más importante), y antibelicista declarado, se le puede leer decir que "odia la guerra porque sabe lo que allí pasa". Gervasio es una persona a la que seguir y si tienes la oportunidad de ver alguna de sus exposiciones no dudes en hacerlo... Probablemente no pasarás un momento feliz, pero estarás aportando tu respeto y apoyo a las víctimas de alguno de los conflictos que Gervasio ha documentado a lo largo de 25 años de profesión. No lo sé, pero probablemente Antonio y sus compañeros odien la guerra tanto como él.

Mi hija desde hace poco, como le han debido enseñar en el cole, cuando escucha hablar de guerra siempre dice: "La guerra es mala". Absolutamente siempre es así, nunca hay una guerra justa, nunca es una solución a un conflicto porque siempre habrá víctimas entre los civiles inocentes. Nunca he entendido eso de "tiene que haber guerra para que tal conflicto se solucione". No creo que los refugiados, desplazados, trabajadores humanitarios, reporteros, etc. que la sufren en sus propias vidas estén de acuerdo con ello.

Para escribir esta entrada estaba echando un vistazo a mi pequeña biblioteca personal, revisando los libros que he leído escritos por periodistas. Esta noche os recomiendo esta pequeña lista:

- "Isla África", Ramón Lobo. Escrito de una forma perfecta e impecable, me enamoré de cada hoja, de su historia y de cada una de sus palabras. El mejor libro que he leído sobre la profesión de reportero de guerra sin ninguna duda.

- "Los ángeles perdidos", Manuel Leguineche. Un libro que recibió muchos premios, escrito por uno de los más grandes periodistas que ha dado nuestro país, sobre la explotación del niño en el mundo.

- "Ninguna guerra se parece a otra", Jon Sistiaga. Prácticamente el homenaje que Jon le hizo en forma de libro a su compañero desaparecido en Irak, José Couso.

- "La mirada incómoda. José Couso".  Es una recopilación de textos, poemas y fotos que compañeros de este periodista hicieron tras su muerte el 8 de abril de 2003.


Algún día me extenderé hablando de libros escritos por periodistas o sobre periodistas de guerra, hoy únicamente deseo que cuando llegue ese día sepa que Antonio, José Manuel y Ángel están en libertad ejerciendo su profesión,  porque necesitamos que sigáis siendo nuestros ojos y su voz.


Enlaces de interés:
El blog de Antonio Pampliega: https://unmundoenguerra.wordpress.com/
Un artículo de Antonio: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2015/07/21/antonio-pampliega-me-quede-aire-volvere-narrar-horror-guerra/00031437498751161352406.htm
Una entrevista a Gervasio Sánchez: http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2015-06-23/sanchez-una-guerra-documentada-es-menos-cruenta-de-lo-que-puede-llegar-a-ser_615717/
La noticia: http://politica.elpais.com/politica/2015/07/21/actualidad/1437495733_476437.html

 

viernes, 26 de junio de 2015

Dominique & Javier






Influir sobre una persona es transmitirla un poco de nuestra propia alma.

"El retrato de Dorian Gray", Oscar Wilde.

Lord Henry, el elegante y frívolo dandy de "El retrato de Dorian Gray",  tenía mucha razón al afirmar que cuando alguien nos influye nos transmite un trozo de su alma y, añado, igualmente "regalamos" un pedazo de nosotros cuando lo hacemos sobre otra persona (siempre entendiendo influir en este caso, en el buen sentido de la palabra, para ser mejores personas, ¡por supuesto!). Pienso que a lo largo de nuestra vida recibimos influjos de nuestros padres, principalmente, y de otras personas que nos encontramos en el camino y se convertirán en importantes para nosotros, nos harán ser las personas que llegamos a ser. Pero también los libros repercuten en quienes somos, y a mí, al menos, no me queda ninguna duda de eso debido a mi propia experiencia personal.

Esa frase del libro que me acompaña últimamente me ha parecido perfecta para empezar esta entrada sobre los libros más decisivos en mi vida y las personas que los han escrito.  De Dominique y Javier lo he leído casi todo, y en la imagen aparecen los libros que conservo de ellos como verdaderas joyas que hay que tener en cualquier biblioteca... Me explico...
 
 
Dominique Lapierre

Es sin duda el autor que más me ha podido inspirar de todos los que he leído, quizás porque empecé a leer sus grandes epopeyas humanas con unos 16 años, edad en la que la personalidad adulta se va forjando. 

"Más grandes que el amor" fue el primero que leí. Me lo prestó mi prima y aún recuerdo cuando lo hizo. No sé por qué tengo ese recuerdo tan antiguo de un simple préstamo de libros entre primas, probablemente por lo importante que llegó a ser.

Esta obra describe varias historias reales que se entretejen  basándose en el amor al prójimo, ese amor que da sentido a nuestras vidas. Principalmente cuenta el descubrimiento del virus del SIDA y la creación por la Madre Teresa de Calcuta de la Orden de las Misioneras de la Caridad. No sé si habéis escuchado a Dominique hablar... Es de esas personas que hablan con tanta pasión que no puedes hacer más que admirarle y querer seguir su estela. Hay una frase que me encanta y la tengo siempre muy presente: "La pasión lo cambia todo" y, efectivamente, la pasión es la que marca la diferencia. La misma pasión con la que habla y su amor por la vida, reflejándose en la sonrisa permanente en su rostro, es la que transmite en sus libros, siempre finalizados con la bandera de la esperanza en que los seres humanos podemos hacer las cosas bien... sus historias son ejemplos de su mensaje que se resume en esas dos palabras: ESPERANZA Y AMOR.

Prefiero no comentaros más de la historia, evidentemente, os recomiendo que la leáis porque además de la hermosura inigualable de lo que cuenta es cómo lo cuenta. Describe tan bien los escenarios que, por ejemplo, creo conocer India (el país referente en muchos de sus libros) sin haber estado allí... Puedes olerla, sentirla e incluso saborearla leyendo. Sin embargo, os añado un par de anécdotas ilustrativas de su repercusión en esta vida mía.

Después de leer "Más grandes que el amor",  mi interés por todo lo relacionado con el SIDA creció exponencialmente y poco tiempo después, con 18 años, en una visita a París mi único deseo era visitar el Instituto Pasteur donde en el año 1984 Luc Montagnier y su equipo aislaron por primera vez el virus del VIH, por cuyo hecho recibieron el Premio Nobel de Medicina en 2008. Deseaba hacerme una foto delante de aquel templo de la Medicina, donde se desarrolló la acción trepidante que Lapierre describe brillantemente en su libro... Aún recuerdo la cara con la que me miraron mi profesora y mi compañera de andanzas en aquella época: "¡Ni que no hubiera nada más que ver en París!".  Sólo teníamos un par de horas para hacer algo despegándonos del grupo y mi amiga quería visitar a toda costa el cementerio Père Lachaise y la tumba en concreto de Jim Morrison, líder de The Doors. Pinto, pinto, gorgorito... Foto delante de la lápida del tal Jim, del que poco o nada sabía yo  en ese momento. Posteriormente, he tenido la oportunidad de visitar París varias veces mientras viví en Francia, pero en ninguna de las ocasiones mis acompañantes han tenido el mismo interés que yo en el Instituto Pasteur... ¡Qué tendrá la Torre Eiffel!
 
Cementerio de Père Lachaise, 1995.
 
La segunda anécdota, por llamarla de alguna forma, es mi fascinación desde entonces permanente por la Congregación de las Misioneras de la Caridad. Lapierre describe minuciosamente como la pequeña monja albanesa Agnes Gonxha Bojaxhiu, acabó convirtiéndose en la Madre Teresa de Calcuta, actualmente Beata Teresa de Calcuta, y fundó la Congregación distinguible por el sari blanco con orla azul de sus Hermanas. Desde ese momento quise conocerlas de cerca, y unos años más tarde conseguí organizarme para acudir como voluntaria a la casa  que las Misioneras de la Caridad tienen en Madrid. Asistía los domingos, el día que me quedaba libre, a ayudar a las Hermanas en la asistencia de las mujeres que vivían allí, seropositivos sin familia y la mayoría indigentes, ya muy enfermas. Rezábamos el Rosario, les preparábamos la cena, y les ayudábamos a acostarse. La imagen de la escultura a tamaño natural de la Madre Teresa arrodillada en la pequeña capilla de la casa, es una de las imágenes de aquella época que se quedó conmigo desde entonces.
 
La hermana Estanislette, una monja india risueña y dulce a más no poder, me enseñó, además de una receta de repollo con coco y curry que sigo cocinando,  la importancia  de ayudar al prójimo que tenemos al lado. Las voluntarias siempre le hacíamos la misma pregunta, queríamos ir a Calcuta a la Casa Madre, pero la hermana nos contaba que aquella tenía "overbooking" de voluntarios y que, sin embargo, las casas de otras ciudades necesitaban de ellos...  Ella nos decía "el prójimo está a tu lado, aquí y ahora", una de esas frases que siempre permanecen en la memoria. El voluntariado en esta casa fue una de las experiencias más impactantes, inolvidables, hermosas y enriquecedoras que nunca he tenido, y que recomiendo a cualquier persona.
 
Tras la lectura de "Más grandes que el amor" vino "La Ciudad de la Alegría", llevada al cine con el gran (adorado e inolvidable) Patrick Swayze. La película no se ciñe al libro, éste es mucho más enriquecedor, duro, emocionante y conmovedor. Es imposible que un libro así deje indiferente a la persona que lo lee; no puedes quedar impasible, seguro que algo cambia en ti al leerlo. Estos dos libros seguramente sean los que más he regalado (junto con "Cien años de soledad", claro) por la experiencia que supuso para mí, mucho más que la lectura placentera de una novela. Dicen que "tus libros favoritos hablan de cómo eres tú", porque algunos te marcan para siempre.
 
Después de ellos vino "O llevarás luto por mí" (sobre la Guerra Civil Española), "Esta noche, la libertad" (imprescindible para conocer la historia de la independencia de la India y la figura de Gandhi), "Oh, Jerusalén" (sobre la creación del estado de Israel), "Mil soles espléndidos" (único), "Arde París", "Era medianoche en Bhopal", "Un arco iris en la noche" (sobre el Apartheid y la figura de Mandela)... Elegid cualquiera, no os defraudará.
 
 
Javier Moro
 
Javier es sobrino de Dominique con quien escribió "Era medianoche en Bhopal" sobre la catástrofe química que sufrió esta ciudad india en 1984 y cuyas consecuencias siguen viviéndose hoy en día. Javier tiene un estilo muy similar al de su tío, y también ha narrado fabulosamente historias humanas reales que sobrepasan la ficción.
 
No puedo recordar qué libro de Moro leí primero porque los de su primera época me los bebí uno tras otro prestados de la biblioteca de mi pueblo y de los cuales no tengo ningún ejemplar, también recomendados por mi prima. Tengo que plantearme comprarlos, son los mejores de este autor sin lugar a dudas. "Senderos de libertad", "El pie de Jaipur" o "Las montañas de Buda" nos acercan a mundos dentro de nuestro mundo que fascinan a cualquier  lector. Historias sobre héroes anónimos que nos hablan de la fuerza que las personas podemos ejercer ante las causas injustas que nos rodean, siempre de forma pacífica.
 
"Senderos de libertad" narra la historia de Chico Mendes, el humilde cauchero símbolo de la lucha por el medioambiente en la Amazonía al cual el grupo Maná dedicaría también su canción "Cuando los ángeles lloran" (probablemente mi preferida de este grupo). Empezar a leer a Javier Moro con este libro es una opción perfecta, además de por qué es su primera novela, creo que es el Javier Moro más auténtico, realmente brillante.
 
"El pie de Jaipur" es una historia inolvidable: "Trata de un joven estudiante francés gravemente accidentado y un camboyano superviviente de la época de los jemeres rojos que se conocen al coincidir en una clínica y se unen para enfrentar la adversidad y luchar en la vida." Probablemente debería leer este libro una y otra vez, así evitaría caer en las frustraciones, muchas veces absurdas, en las que suelo caer en mi vida cotidiana. Leedlo y sabréis por qué.
 
Y "Las montañas de Buda" nos traslada al Tíbet, con la historia del Dalai Lama, y de un grupo de monjas tibetanas que luchan contra todos los obstáculos posibles para mantener intacto el espíritu del Tíbet y su fe. Javier describe tan brillantemente la historia que, unos 15 años después de haberlo leído, recuerdo perfectamente el pasaje de las jóvenes monjas cruzando el Himalaya, inolvidable y conmovedor.
 
Tras ellos vino "Pasión India", y "El sari rojo" que a pesar de su gran éxito editorial a mí no han conseguido calarme tanto como los anteriores... claro, el listón ya estaba alto.
 
Con "El imperio eres tú", libro que no he leído todavía, y que cuenta la historia del emperador Pedro I de Brasil, Javier ganó el premio Planeta. Y, por último, recientemente ha publicado "A flor de piel", la historia de un médico español por erradicar la viruela... Promete, seguro que estará pronto en mis manos.
 
 
Dominique, Javier y sus libros representan esos escritos que te abren los ojos, la mente y el alma. Libros realmente "mágicos" en todos los sentidos, más que unas pastas y unas hojas, libros que te enseñan los valores más importantes de la vida y que todos deberíamos leer... Paz, amor, esperanza, tolerancia, perseverancia, amistad, justicia... Palabras que en estos libros abundan sin ningún reparo hasta calar en el fondo de nuestro corazón... Ojalá los disfrutéis como yo.
 
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¡He llegado al final de esta primera entrada literaria! Estas son mis palabras... ¿Y las tuyas? ¡Las espero!¡Gracias por leerme!
 
Un abrazo.
 
(Dedicado especialmente a mis padres, mi mayor inspiración, os quiero infinitamente.
A mi prima Elena Espada por descubrirme estos libros inolvidables. Gracias, por si no te lo había dicho.)
 
Enlaces de interés:
 
Cuando los ángeles lloran (Maná): https://www.youtube.com/watch?v=20YDYHNyZl4


jueves, 25 de junio de 2015

Entre mis palabras


- ¿Y qué va a hacer ahora, escritor?
- Un día Harry me dijo: "Dele sentido a su vida. Hay dos cosas que dan sentido a la vida: los libros y el amor". He encontrado los libros. Gracias a Harry, he encontrado los libros. Ahora parto en busca del amor.

"La verdad sobre el caso Harry Quebert", Joël Dicker.


¿Cómo iniciar la primera entrada de mi primer blog? Sobre eso, al menos, no he tenido dudas. Este pequeño pasaje final de un libro especial e inolvidable para mí, es perfecto, ya que habla de dos cosas fundamentales en mi vida. El amor: a mi familia, a mis amigos, a mi profesión, a la vida y todas sus caras, y los libros... ¿Cómo imaginar un mundo donde no hubiera libros, literatura, palabras...? Palabras que descubren universos nuevos, emociones, sentimientos... No concibo mi existencia sin algo que leer en las manos, uno de los mayores placeres que conozco, a veces incluso pienso si no se ha convertido en una obsesión, una extraordinaria obsesión.

Hay una frase de Paul Auster (del que aún no he leído nada) que me resulta fascinante: "La literatura es esencialmente soledad. Se escribe en soledad, se lee en soledad y, pese a todo, el acto de la lectura permite una comunicación entre dos seres humanos". Es emocionante esta perspectiva que quizás antes de leer esta frase no había pensado... Shakespeare, Cervantes, Lorca, Kafka, Carver, García Márquez así como cualquier persona que publique un libro se estará comunicando con nosotros, sus lectores, a través de los tiempos, de los diferentes momentos de la Historia, y eso es realmente mágico y apasionante. Auster tiene razón, leer, o escribir son actos realizados en soledad, pero además, compartirlos, debatirlos e intercambiar sensaciones y experiencias son una de las cosas con las que más puedo disfrutar. Un café entre amigos charlando sobre literatura, el último libro que cada uno ha leído o está leyendo siempre resulta un rato delicioso. 

Hace no mucho, unos diez meses, le cogí el gusto a escribir... Me considero una "escritora en prácticas" o "una aprendiz de escritora", afición descubierta gracias a un gran amigo escritor, de los que son capaces de unir unas pocas palabras y hacer magia... "¡Pim, pam, pum!", dice. Se lo agradeceré siempre, porque seguramente nunca me hubiera animado a escribir ficción si no llega a ser por él, y aunque de momento, sólo esporádicamente me sale algo "digerible", sé que la escritura se ha convertido en algo imprescindible para mí, igual que leer. A veces "garabateo" algo que me viene a la cabeza en el primer papel que pillo, y si mi jefe leyera mi cuaderno de anotaciones del trabajo se sorprendería de encontrar junto con números de teléfono, nombres de los cursos, de los alumnos, etc. ciertas frases escritas llenas de mi romanticismo empalagoso (¡también imprescindible!).

La idea de este blog procede sobre todo de mi actividad en Facebook, de la que una parte muy importante dedico a la literatura. Suelo comentar los libros que me han gustado, los que no, el interés por algún autor, los lugares relacionados con la literatura que me gustaría visitar, etc. Y siempre me quedo con ganas de expresarme a mis anchas, jajajaja. Así que en "Entre mis palabras... y las tuyas" será una especie de blog muy personal sobre libros, palabras, escritura, pero también experiencias personales, emociones, y mil y una cosa relacionadas con la literatura. Mi blog tiene esa coletilla: "... y las tuyas", las palabras del que quiera leer este blog, y quiera compartir conmigo su pasión por esos objetos hechos de celulosa y tinta que alguien decidió llamar libros.

Mi primera entrada, la presentación de mi blog llega hasta aquí ¡Gracias por leerla! ¡Manos a la obra, a por la segunda!

¡¡Un abrazo!!